Un señor viaja desde un pueblo muy lejano para consultar a un rabino muy famoso. Llega a la casa y advierte, sorprendido, que los únicos muebles de los que dispone el rabino consisten en un colchón tirado en el piso, dos banquetas, una silla miserable y una vela, y que el resto de la habitación esta absolutamente vacía.
La consulta se produce. El rabino le contesta con verdadera sabiduría. Antes de irse, intrigado por la escasez del mobiliario, el hombre le pregunta:
- ¿Le puedo hacer una consulta más?
- Si, por su puesto.-
- ¿Dónde están sus muebles?
- ¿Donde están los suyos?.. -es la respuesta-
- ¿Cómo donde están los míos? Yo estoy de paso – Dice el hombre sin terminar de comprender.
Y el rabino le contesta: - Yo también - .
miércoles, 13 de febrero de 2008
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